miércoles, 5 de diciembre de 2007

Aspecto Social

I) Aspecto Social

La industrialización que se originó en Inglaterra y luego se extendió por toda Europa no sólo tuvo un gran impacto económico, sino que además generó enormes transformaciones sociales.

A) Proletariado urbano.

Debido a la revolución agrícola y demográfica, los campesinos emigraron de forma masiva a la ciudad; el antiguo agricultor se convirtió en obrero industrial. La ciudad industrial aumentó su población como consecuencia del crecimiento natural de sus habitantes y por el arribo de este nuevo contingente humano.
Esto se vio agravado por la mentalidad de la época, que consideraba que el trabajo humano no era distinto del de una máquina o un animal, es decir, que estaba totalmente regulado por la ley de la oferta y la demanda.
La carencia de habitaciones fue el primer problema que sufrió esta población marginada socialmente; debía vivir en espacios reducidos sin las mínimas condiciones, comodidades y condiciones de higiene. A ello se sumaban largas horas de trabajo, en las que participaban hombres, mujeres y niños que carecían de toda protección legal frente a los dueños de las fábricas o centros de producción. Este conjunto de males que afectaba al proletariado urbano se llamó la Cuestión social, haciendo alusión a las insuficiencias materiales y espirituales que les afectaban.
La reacción de los obreros o "proletarios" ante esta situación fue violenta y se materializó en la huelga y en la creación de nuevas organizaciones gremiales (sindicatos, sociedades de resistencia y socorro, etc.)

a) Condiciones de trabajo.

Reducir a esclavitud a la clase obrera y organizar la vida de las fábricas, la disciplina y el régimen de trabajo, según un esquema más próximo al programa de vida de la cárcel que al del taller, fue el criterio general del empresario capitalista del siglo XIX.
La concentración de mano de obra en las fábricas hizo nacer nuevas exigencias en la organización del trabajo. El artesano o el productor del taller familiar rechazaban el nuevo sistema de producción fabril. Las máquinas alimentaban sus sospechas de amenaza de paro, los largos horarios, los duros programas de trabajo y la disciplina impuesta por los capataces les repugnaban en cuanto mermaban su libertad. Más tarde serían aplastados bajo el peso de los monopolios. Fueron los más pobres, los trabajadores del campo y los pequeños propietarios rurales, arrojados hacia las ciudades por las leyes de cercados o las transformaciones en la explotación agrícola, quienes se vieron obligados a contratarse en las fábricas. Los niños “asistidos” por las parroquias lucren preparados y obligados desde allí a sumarse a las primeras oleadas de este nuevo proletariado.
Cuando, a principios del siglo, los fabricantes ingleses acudieron al gobierno para excusar el pago de impuestos debido a los “elevados salarios” que demandaba el obrero, VVilliani Pitt les contestó: “Coged a los niños”. En un discurso en el Parlamento, William Pitt les declaró textualmente:
“La experiencia nos ha demostrado lo que puede producir el trabajo de los niños y las ventajas que se pueden obtener empleándolos desde pequeños en los trabajos que pueden hacer”
La legislación inglesa y la Iglesia anglicana defendieron a ultranza la contratación de niños. Los administradores de impuestos de pobres mandaron grupos de niños lejos de sus padres.
Los ritmos de trabajo eran excesivamente duros. La estrecha vigilancia de los capataces imponía toda suerte de arbitrariedades, desde castigos económicos, como pago de multas, hasta castigos físicos. La vigencia de la tortura en las primeras concentraciones fabriles fue un hecho constatado en la literatura social de la época.
Los horarios de trabajo del obrero del siglo XIX oscilaban entre las catorce y las dieciséis horarias. En muchas fábricas se edificaban cobertizos al pie de las naves de trabajo, donde dormían hacinados cientos de hombres, mujeres y niños durante escasamente cinco horas diarias.
Además los obreros se hallaban a merced de todo tipo de enfermedades.
Las revoluciones de 1830 a 1848 sacaron a la luz pública situaciones increíbles sobre la vida cotidiana del proletariado. Documentos como los de Villarmé, en su Cuadro sobre el estado físico y de los obreros, florecieron en los flujos y reflujos de los primeros movimientos populares. En él se denunciaban con las consecuencias de los salarios de hambre, las columnas de niños de seis a ocho años que a las cinco de la mañana recorrían enormes distancias para ir a los talleres. La inseguridad en el trabajo, agudizare todo en los comienzos del maquinismo, arrojaba altos índices de mortalidad laboral.

B) Burguesía industrial.

Al contrario del grupo anterior, los grandes empresarios fueron fortaleciendo su poder tato económico como social, consolidando así el sistema capitalista, caracterizado por la propiedad privada de los medios de producción y la regularización de los precios por el mercado, de acuerdo por la oferta y la demanda.
En este escenario, la burguesía desplaza definitivamente a la aristocracia terrateniente y deja de ser considerada “inferior” basando su situación de privilegio social esencialmente en la fortuna y no en el origen o la sangre. Acreditados por una doctrina que defendía la libertad económica, los empresarios obtenían grandes riquezas, no sólo vendiendo y compitiendo, sino que además pagando bajos precios por la fuerza de trabajo aportada por los obreros.


C) Propuestas para remediar el problema social.

El problema social va a intentar soluciones en nuevos movimientos económico-sociales e incluso, institucionales.

a) El socialismo utópico.

Corriente idealista que nace durante la primera mitad del siglo XIX y cuyos representantes más importantes fueron Robert Owen, en Inglaterra y Saint-Simón, Charles Fourier y Blanc, en Francia. Su ánimo general fue la filantropía, tratar de dar solución a la "cuestión social" a través de fábricas colectivas, talleres nacionales y falansterios o "comunidades socialistas". Los socialistas utópicos no constituían pensadores de tendencias homogéneas, sino que eran animados por su buena voluntad individual, lo que explica en parte el fracaso de sus tentativas.

b) El socialismo científico o marxismo.

Karl Marx y Friedrich Engels analizaron el origen de la problemática social y proyectaron consecuencias a largo plazo de ella, elaborando una teoría al respecto. Estas ideas están trazadas substancialmente en Das Kapital (El capital) de Karl Marx, en que sostiene que la base y motor del desarrollo histórico es la economía (infraestructura) y que es complementada con el aparato jurídico-cultural (superestructura) que contribuye a consolidar un determinado sistema productivo.
Además, el marxismo sostiene que la sociedad capitalista será sucedida por un estado proletario en que desaparecerá la propiedad privada y con ella, la lucha de clases. Se plantea que en esta etapa la propiedad será colectiva o común (de ahí el apelativo "comunista") y, se ejercerá "la dictadura del proletariado".
Estas ideas fueron compendiadas en el Manifiesto comunista, distribuido en París en 1848, escrito por Engels y Marx.

c) Anarquismo.

Surge en la segunda mitad del siglo XIX, y sus principales representantes fueron Proudhon y Bakunin.

Se trata de un socialismo radical extremista que niega la existencia del Estado, el cual debe ser destruido aún a costa de la violencia.

d) Doctrina Social de la Iglesia.

La doctrina católica no fue inmune a los problemas sociales ni tampoco al marxismo.
En el año 1864, Pío IX condenó en su Syllabus el materialismo histórico y el marxismo. En 1891 apareció la encíclica Rerum Novarum del papa León XIII, en la que se rechazó el conflicto de clases sociales y condenó el abuso de los patrones. Con esta Encíclica se inició la Doctrina Social de la Iglesia, que recalcó el valor y dignidad del trabajo humano, el respeto a la propiedad privada y la necesidad de las asociaciones de trabajadores. En 1931, esta doctrina se vio complementada con la encíclica Cuadra gessimo Anno de Pío XI (que condena al liberalismo económico y al comunismo); en el concilio Vaticano II también se abordó el tema de las relaciones capital-trabajo.
A continuación, un fragmento de Rerum Novarum: « (...) Si el obrero presta a otros sus fuerzas a su industria, las presta con el fin de alcanzar lo necesario para vivir y sustentarse y por todo esto con el trabajo que de su parte pone, adquiere el derecho verdadero y perfecto, no solo para exigir un salario, sino para hacer de este el uso que quisiere (...) ».

1 comentario:

Mario dijo...

Muchos hechos de la historia han cambiado la forma de la sociedad y han sido fundamentales para concebir la vida tal como es hoy. Creo que la segunda revolucion industrial tuvo mucho que ver con modificar un paradigma del trabajo de otros tiempos